Filtros

Todos los fluidos que circulan por tu vehículo necesitan ser “purificados” constantemente.

Cada tipo de filtro (de aire, de aceite, de combustible, etc.) hace circular el fluido correspondiente a través de una serie de mecanismos que atrapan las partículas indeseadas.

  • Filtro del Aire: La pureza del aire que entra en los inyectores y las cámaras de combustión es vital para el óptimo funcionamiento de los elementos.
  • Filtro de Aceite: Dentro del motor, las altas temperaturas y la fricción pueden desprender pequeños fragmentos de metal. Este filtro los recoge y evita que provoquen un desgaste anormal del resto de componentes.
  • Filtro de combustible: El combustible puede contener partículas o impurezas y dañar los inyectores, los cilindros, pistones, cámaras de combustión, etc.
  • Filtro de Partículas: El aire en el interior del vehículo también necesita ser filtrado. Algunas partículas (polvo, polen…) pueden provocar molestias a los ocupantes, como irritaciones o alergias.

Te recomendamos revisar o sustituir periódicamente los filtros de tu vehículo para evitar averías en el motor.